Culpando a la lluvia

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El gobierno actual está lleno de una sola cosa… ¡Excusas! La semana pasada, irónicamente debido a las fuertes lluvias, las inundaciones repentinas que fueron frecuentes en el sur y oeste del país llevaron a una escasez de agua potable. El problema para BWS (agua y alcantarillados de Belice, en inglés) parece ser la contaminación de fuentes de agua y embalses. Lo cierto es que BWS está plagado de muchas deficiencias que se derivan específicamente de la falta de planificación y gestión financiera que ha paralizado su capacidad de acceder a fondos internacionales para mejorar y ampliar las instalaciones de captación y tratamiento de aguas residuales. La corrupción y la incompetencia brota en la cúpula y gotea hacia abajo como el agua turbia que BWS está instando a los residentes de la ciudad de Belice a beber. Contrariamente a y en completo desacuerdo con las afirmaciones del Viceprimer Ministro, estas características de la administración de la que forma parte integrante no desafían las leyes de la gravedad y no se originan en el fondo y mágicamente llegan a la cima.

En mayo de 2013, Javier Grau y Alfredo Rihm presentaron al BID (Banco Interamericano de Desarrollo) una Nota Técnica sobre Agua y Saneamiento en Belice. Ahí radican algunas estadísticas sumamente reveladoras. Por ejemplo, mientras BWS cuenta con que el cien por cien de sus clientes tienen medidores de agua, sólo proporciona al veintiuno por ciento de sus clientes con servicios de aguas residuales. La ciudad de Belice y San Pedro tienen tratamiento secundario y Belmopan sólo tratamiento primario, el resto del país no tiene sistema para el manejo de aguas residuales. A pesar de que el actual partido político en el poder se jactó de que reducirían el costo de vida, hubo un aumento en las tarifas promedio, por mil galones estadounidenses, en un veinticuatro por ciento entre 2012 y 2014 cuando el BID publicó estos hallazgos. Es importante señalar que sólo el treinta y ocho por ciento de las Juntas de Agua Aldeanas están clorando el agua. El BWS todavía no ha podido realizar sus gastos de capital planificados en su Plan de Negocios de 2010-2015.

El presidente y la junta directiva de la BWS, que en su mayoría son privilegiados y poco cualificados, gastan en promedio medio millón de dólares en gastos de reuniones por año para formular planes de negocios que de antemano saben que no pueden permitirse implementar. Eso no incluye los gastos de viaje con un costo cercano a cuatrocientos mil dólares ni las asignaciones a miembros de la junta que cuestan más de ochocientos mil dólares al año. BWS, si bien presta servicios de agua, ha desatendido por completo su mandato de proporcionar tratamiento de aguas residuales y alcantarillados a los beliceños. Hay una tarifa de infraestructura de alcantarillado que está incluida en las facturas de los clientes y no se ha utilizado para la expansión de esos servicios.

La fuente número uno de divisas de Belice es ahora el turismo y específicamente el ecoturismo. La conservación y conservación de la calidad virgen de nuestro medioambiente, atracciones turísticas y zonas costeras es nuestro punto de venta como destino turístico. El circo rojo, con todos sus payasos y marionetas no son aptos, ninguno de ellos, para ser custodios de La Joya. Una de las peores causas de la contaminación son las aguas residuales brutas sin tratar que se filtran en nuestras vías fluviales y fuentes de agua. No es extrañar que BWS no haya sido capaz de hacer frente a la tarea de ampliar sus líneas de alcantarillado. Su presidente, también presidente de la UDP es conocido por tener una boca shuca, especialmente cuando se expresa en asuntos relacionados con las mujeres y las familias de las víctimas de crímenes atroces. Tal vez sea que tanto le encanta revolcarse en esta inmundicia y corrupción que no está dispuesto a hacerse a un lado para permitir el trabajo que se debe hacer. Los beliceños están cansados de este gobierno fracasado y su circo que pierde el tiempo buscando excusas en lugar de soluciones. #UDPJAMAS!