La Fruta Amarga

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El año nuevo comenzó de forma explosiva y no necesariamente por los sonidos alegres de los fuegos artificiales. En su lugar, el comienzo del año fue marcado por disparos de armas, feminicidio, asesinato y caos total. Por el aspecto de la misma el 2019 será un año para recordar en Belice, y ciertamente no como un “paraíso tranquilo”. La sangre de nuestros hijos e hijas ya no debería permitirse “honrar nuestra tierra” con tal impunidad.

El Comisionado Adjunto de policía Chester Williams hizo su aparición habitual regurgitando sus ahora insípidos consuelos de que él “hará lo que sea necesario”. Esto, en lo que respecta al vídeo que muestra un atropello flagrante de los derechos humanos. Le recordamos al Comisionado Adjunto Williams que el Departamento de Policía tiene una reputación bastante escandalosa en lo que respecta a las violaciones de los derechos humanos. En el informe sobre las prácticas de derechos humanos presentado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos en 2016 se subraya que “los abusos de derechos humanos más importantes en Belice incluyeron el uso de la fuerza excesiva por parte de las fuerzas de seguridad (especialmente la policía)”. El informe también dijo que el Gobierno de Belice (GOB por sus siglas en inglés) “ignoró los informes de abuso policial, retrasó la adopción de medidas, no pudo tomar medidas disciplinarias y transfirió a los oficiales acusados a otras áreas dentro de su departamento”.

Nos gustaría refrescarle la memoria extrañamente selectiva del Comisionado Adjunto con el nombre de Edwin Ixpatac, quien murió bajo custodia policial. Según informes, los oficiales de turno golpearon a este hombre de 30 años de edad. Le recordamos que los informes de brutalidad policial ocurren en todo el país y que en la ciudad de San Pedro en agosto de 2016 Allen Delroy Martínez se quejó de abuso por la policía. También debemos resaltar el incidente en abril 2017 que condujo a que no menos de 5 residentes de esa misma ciudad fueran lesionadas, incluyendo una mujer que fue golpeada salvajemente por un policía vestido de civil. Video metraje de ese tumulto muestra a miembros del cuerpo policial descargando hasta catorce disparos vivos en público. En muchos de estos casos, los policías son puestos en interdicción, lo que significa que continúan recibiendo una parte de su salario mientras están suspendidos del servicio activo mientras las investigaciones están en curso.

El Departamento de Policía está sumido en relaciones publicas infernales, cuando policías corruptos no están ocupados en el aterrizaje de narco-aviones, están violando los derechos humanos en exhibiciones atroces. Un proverbio favorito nos recuerda que “una promesa es un consuelo para un tonto”. Los beliceños no son tontos y sus palabras vacías y promesas no tienen consuelo para las familias de aquellos que han caído víctimas de la violencia en las calles, las víctimas del feminicidio, y menos aún a las familias de las víctimas que han sufrido abusos a manos de la policía.

El tiempo para las habladurías ha pasado. Los eventos que se desarrollan, requieren acción no retórica reciclada. La investigación de estas acusaciones debe ser rápida, la justicia no debe retrasarse, los cargos penales deben ser presentados contra los delincuentes y el enjuiciamiento de estos debe ser eficiente y eficaz. Estos policías deben ser despedidos y nunca más se les debe permitir entrar en el servicio público. ¡Los Beliceños se conformarán con nada menos! Mateo 7:20 exhorta que “por lo tanto, por sus frutos los conocerán”. ¡Ahora sólo nos queda para cosechar el fruto amargo que este UDP Gobierno ha producido para Belice; el aumento de la pobreza, el hambre, la violencia de género, el asesinato, la corrupción, la impunidad, el desempleo y la inflación!