El Otro Lado del Auge

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El conocimiento es poder, ya que nos da la oportunidad de tomar decisiones informadas y para ello seguimos profundizando en la situación del Gas Licuado del Petróleo (GLP) que se cierne sobre nuestras cabezas de manera colectiva, en un esfuerzo por darle sentido a todo. La importación y distribución controlada por el Estado del GLP no es un concepto reciente ni original.  Sólo tenemos que mirar a Costa Rica para ser testigos de cómo se puso en práctica la misma idea en un esfuerzo por regular los precios, proteger al consumidor, proteger el suministro y cumplir con el plan nacional de descarbonización. Debemos aprender tanto de los éxitos como los fracasos de nuestros vecinos, recordando nuestros propios objetivos y adaptándolos a nuestras necesidades y condiciones específicas. Los proyectos deben basarse en una investigación sólida, en números honestos y en políticas orientadas a la justicia social y no sólo al enriquecimiento personal de unos pocos.

Hay algunos datos curiosos que nos gustaría compartir. Por ejemplo, el precio mundial actual del GLP está en 0,61 US por litro. Nuestro precio de venta al por menor actual es de $4.75Bz por GLP importado sobre tierra que tiene un costo de $2.35Bz por galón y si la importación entra a través del mar, entonces el costo en Belice es de $2.00Bz por galón. Se nos dice que una vez que el Oligopolio entre en pleno efecto, se revenderá a $3.00 por galón y hará un dólar de cada galón. Belice usa en promedio poco más de 1 millón de galones de GLP cada mes. Los importadores de GLP afirman que han estado en Belice por más de treinta años y nadie sabe por qué no habían sido capaces de ofrecer a los beliceños, precios más asequibles antes de ahora. Sin embargo, en abril de 2018, las autoridades de El Salvador encausaron a Tomza Gas y Zeta Gas por prácticas anticompetitivas en el mercado de GLP.

Hemos estado en consulta con algunos importadores medianos y grandes cuyos negocios serán afectados por las artimañas de los importadores más grandes y el nuevo oligopolio e incluso la Oficina de Normas (BS, Bureau of Standards, en inglés). Esta última ha dado una lista de nuevas regulaciones y actualizaciones que pronto entrarán en vigor. La preocupación de algunos sectores es que han realizado importantes inversiones en camiones y flotas que ya no cumplirán las directrices de la BS. Dicen que las actualizaciones son costosas y que los nuevos precios a entrar en funcionamiento a principios del próximo año no les dará un margen para poder realizar las mejoras necesarias.

Otra preocupación es que el nuevo importador venderá por el mismo precio a cualquiera que compre más de 2.500 galones. Esto requiere poca inversión y cortará a las empresas que importan y distribuyen y que han invertido mucho en equipos para importar, transportar y almacenar grandes cantidades de GLP. Su recomendación es que se permita a las empresas que actualmente están importando seguir haciéndolo, y de esa manera permitirles un margen mejor para realizar las mejoras necesarias en sus equipos. La otra recomendación es que el nuevo importador establezca diferencias para vender sólo a los distribuidores mediante cargas de camión cisterna a un precio preferencial que les permita utilizar sus redes de distribución ya establecidas.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) en su informe titulado El otro lado del Boom afirma que “las empresas energéticas, en particular las empresas de propiedad estatal, a menudo… dependían de compromisos del gobierno para cubrir proyectos de inversión o pérdidas. Por lo general, esas transferencias no estaban bien documentadas ni eran transparentes.” Además, el FMI también dijo que “las reformas eficaces pueden introducir la estabilidad regulativa en la fijación de precios y una sana competencia para el sector energético… que puede ayudar al desarrollo… y reducir el riesgo de futuras perturbaciones de precios.”

Muchos compartirán los sentimientos del Honorable Cordel Hyde, y no quieren ser aprovechados por ninguna empresa, local, pública ni internacional. El GLP no es una mercancía de lujo, es una necesidad. Los beliceños entienden que aquellas empresas que venden GLP deben obtener ganancias para operar y continuar prestando los servicios. La verdad es que los precios puestos en destino del GLP seguirán siendo los mismos y la única diferencia será que los intermediarios, aquellos que han trabajado e invertido, serán cortados para hacer espacio para la Compañía Nacional de Gas de Belice.

Esto sólo reducirá el margen para los minoristas. Una pregunta importante es entonces si no hay ahorros transmitidos al consumidor final, ¿por qué se debe hacer un espacio para que unos pocos elegidos se enriquezcan aún más? ¿Por qué no trabajar con los importadores que actualmente tenemos para garantizar el suministro y permitir que las fuerzas del mercado dicten los precios en beneficio de los beliceños? Esta semana terminamos con más preguntas que respuestas, pero seguiremos siguiendo el rastro de papel y veremos dónde termina. #followthemoney