No Tan Felices Pascuas

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El tiempo de Navidad en Belice es generalmente considerada una época de gran felicidad, cuando la familia y los amigos se reúnen para regocijarse en el espíritu de la temporada. Al menos eso es lo que recordamos que fue la Navidad en Belice. La realidad en la que se ha convertido es mucho más sombría y mucho menos feliz. Hoy en día no hay mucho de que regocijarse ni alegrarse.

Recientemente, el Instituto de Estadística de Belice (SIB, por sus siglas en inglés) publicó cifras que muestran que Belice está en recesión, un hecho que se podía sentir en las calles hace mucho tiempo. Las cifras ya no podían ser ocultadas por el departamento creativo del SIB. Publicaron nuevas cifras citando un grave error, previamente habíamos advertido que no se podía confiar en SIB para informar de sus hallazgos con exactitud e imparcialidad. El panorama económico que el pasado trimestre fue robusto y rosado ha perdido su brillo saludable y ahora las perspectivas han adquirido un matiz bastante insalubre.

Este gobierno ha impulsado la economía en gran medida mediante la adquisición de grandes préstamos y la adjudicación de contratos millonarios inflados. No ha logrado apoyar a las industrias nacionales que ahora están al borde del colapso. El Norte y el Sur han recibido enormes daños este año con la severa sequía. Las industrias del banano y la caña de azúcar han perdido millones. El destino de la industria cítrica es incierto en este momento debido a problemas de producción y gestión. Las exportaciones de productos marinos se han reducido y todo esto ha hecho que el desequilibrio en el comercio aumente.

El alivio tacaño que se prometió a los agricultores de caña de azúcar no se ha materializado y la cosecha de caña de azúcar está programada para comenzar en enero con ocho semanas de retraso. Se estima que el rendimiento será un treinta por ciento menor que el año pasado. Es obvio, no hay mucho de que alegrarse en esta Navidad.

Hay otros indicadores de bienestar que se pueden utilizar además del PIB, estos tienen en cuenta el cambio climático, la creciente desigualdad de ingresos, las violaciones de los derechos humanos, la desigualdad de género, el acceso a la educación, la delincuencia, la pobreza, el feminicidio y la violencia doméstica. Nuevamente, Belice tampoco está funcionando bien en ninguno de esos frentes.

Un rápido vistazo a la reciente entrevista del ministro Hulse reveló gran parte de los problemas en las raíces de nuestra sociedad. Entre muchas de las declaraciones reveladoras, el ministro afirma que en su tiempo como Ministro de Policía no se pudo imputar a nadie por el robo de su propia casa. También reconoció y aceptó como hecho que el departamento de policía hace cargos falsos contra los beliceños. Que un ministro del gobierno y un ex ministro de policía hagan tales declaraciones es condenable. El ministro Hulse se ofende de que su hijo sea acusado, pero la verdad es que si hubiera sido una persona común y corriente la lista de los cargos habría sido mucho más larga. La perorata fue impropia de un ministro, el joven es un adulto y se le debe permitir hacer frente a las consecuencias de sus propias acciones.

Para que conste, nos gustaría señalar que los padres no le hacen de niñeros a sus hijos, los padres cumplen con la obligación de cuidar a su hijo. Tratar de restar la gravedad y severidad del incidente muestra que hay poca consideración para las mujeres en la administración actual. No ha habido declaraciones de ninguna de las mujeres del parlamento ni del gabinete. La enviada especial para mujeres y niños parece estar fuera, en vacaciones pagadas esta vez para visitar al Papa nada más, nada menos. Los dieciséis días de activismo vinieron y se fueron sin la gran marcha de 20.000 este año y estuvo marcado en su lugar por la desaparición y los brutales asesinatos de más mujeres.

La pobreza y el crimen van caminando de la mano. Una temporada reservada para las festividades alegres se ha pintado de rojo con la sangre de nuestros hombres y mujeres jóvenes. La injusticia y la impunidad resuenan en cada rincón de nuestro hermoso Belice. Las fiestecitas y alegría navideñas para los fanáticos del partido rojo se vienen a una vez al año en forma de juguetes baratos y jamón. Los beliceños seguirán pagando estas golosinas mucho después de que la emoción de la temporada se desvanezca. La Navidad de este año para muchos no será lo que una vez fue, y la temporada lenta sin duda comenzará antes y se extenderá más tiempo el año que viene. Sólo la esperanza de esta temporada nos sostendrá en el oscuro camino que tenemos por delante.

Los beliceños son fuertes y resistentes frente a la adversidad, no hay duda de que la bondad y el amor abundan en Belice. ¡Muchas organizaciones e iniciativas privadas pueden ser vistas movilizándose para ayudar a los hermanos y hermanas necesitadas, los beliceños ayudándose unos a otros en tiempos de necesidad, este es el verdadero espíritu de la Navidad!