Barriendo Limpio

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Las cosas ciertamente se están calentando a la medida que entramos a la recta final de la carrera para ver quién sale victorioso en su intentona de interpretar el papel principal de Ali Baba en el acto final de lo que mejor se puede describir como la mayor tragedia en los anales de la historia de Belice. El final está a la vista, y las consecuencias de la carrera ha sido espectacular! La animosidad apenas encubierta y el intercambio de acusaciones de deshonestidad y amenazas es muy impropio de los ministros en función y de aquellos otros que aspiran a convertirse en parlamentarios. Sin embargo, todo esa terrible experiencia ha resultado bastante informativo con la presentación de nuevos informes del Auditor General. En 2015, cuando se prometió a los beliceños “lo mejor está para venir”, ciertamente nunca podríamos “imaginar las posibilidades”. La administración actual fue elegida en gran medida por su gran promesa de frenar y extinguir la corrupción. La promesa fue “promulgar proyectos de ley para hacer cumplir la transparencia y la rendición de cuentas en la gestión de las finanzas públicas”. Como la mayoría de esas promesas de campaña, esa también ha estado acumulando polvo en los estantes.

El UDP no ha decretado ningún proyecto de ley para hacer cumplir la rendición de cuentas y la transparencia. De hecho, han roto las reglas y han promulgado legislatura para cubrir sus movidas sucias. Unos meses antes de las elecciones de 2015, el UDP apresuró la moción de préstamo de PetroCaribe, esta moción de préstamo permitió al GOB (gobierno de Belice, siglas  en inglés) el poder absoluto para prestar  y gastar dinero de los fondos de PetroCaribe sin la aprobación de la Cámara de Representantes. Esta moción que contraviene directamente la Ley de Finanzas y Auditoría también validó todos y cada uno de los gastos a partir del 1 de septiembre de 2012, lo que significa que más de 142 millones en préstamos y gastos que se hicieron ilegalmente y sin la consulta adecuada fueron legitimadas de un solo plumazo.

Avancemos rápidamente a noviembre de 2019 y nos enteramos del “desajuste” de 100M que el Secretario de Finanzas se vio en obligación de admitir que sucedió bajo su no tan atenta vigilancia. Los presupuestos suplementarios para estos fondos tienen poco más de siete años de retraso en ser presentados. Los beliceños aún no han averiguado cómo y dónde se gastaron estos fondos y quién finalmente se benefició de los contratos preferenciales. Además, el GOB ha pasado la mayor parte de este mandato sin que un Contratista General supervisara y garantizara un proceso de licitación justo y equitativo. En su lugar, Borrow y el UDP firmaron un instrumento legal que permite a los CEOs (directores ejecutivos, siglas en inglés) aprobar contratos de hasta cincuenta mil dólares. Las ofertas son por invitación en el caso del que sean más de cincuenta mil dólares. Este ha sido el método para eludir el proceso de licitación y concurso público establecido para conferir contratos multimillonarios a contratistas preferidos, compinches y amigos y familiares. Estos contratos han dado lugar a proyectos inferiores que poco tienen que ver con los supuestos beneficios para la sociedad beliceña en general. De hecho, son sospechosos, y se ven más como premios a cambio de generosas contribuciones de campaña y fondos de jubilación familiar.

El UDP está lejos de hacer cumplir la transparencia y la rendición de cuentas para erradicar la corrupción. En las elocuentes palabras de Teresita Castellanos, de hecho, el UDP alentó una “cultura arraigada de corrupción y chanchullos; ordeñando a la vaca… desde la cumbre al fondo de la escala.” Los escándalos en el Departamento de Inmigración que una vez más salieron a la luz a través del arduo trabajo del Auditor General, sólo han provocado una vergüenza momentánea al UDP. Si no se puede molestar al senador Salazar para darnos el informe sobre las conclusiones de una investigación de un año de duración, no podemos esperar que se avecinan reformas. Ya, el asunto Penner no fue investigado incluso cuando un escrito de Mandamus fue ordenado por los tribunales.

El original “semillero de corrupción” que es el Departamento de Tierras es también otro punto doloroso para los beliceños. Después de tantas estafas de terrenos y transacciones turbias que involucran al entonces ministro y a su familia, lo vemos listo para otra ronda de elecciones. Las cosas siguen como de costumbre en la sede del UDP. Han olvidado y puesto detrás de toda la retórica vacía que vomitaban, han puesto detrás de ellos todos los escándalos. Se preparan para una nueva elección general, un nuevo líder con los mismos viejos trucos y el mismo conjunto de promesas y mentiras vacías. Se aferran a la esperanza del que la memoria del electorado de Belice sea corta, y que no recordaremos, y que perdonaremos y olvidaremos. Buscan hacer borrón y cuenta nueva con sus nuevos líderes, pero el sucio UDP se olvida que sólo una nueva escoba barre limpio!