Albatros

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Es difícil comprender y seguir los procesos de pensamiento de una mente ofuscada y empantanada con obsesiones de poder y delirios de grandeza. ¿Qué es exactamente lo que mantiene al Primer Ministro yendo una y otra vez a los tribunales, incluso cuando cada vez regresa derrotado y desinflado, con la cola entre las piernas y con facturas cada vez mayores para que los beliceños paguen? Durante años el Primer Ministro ha tratado de afirmar su omnisciencia y ha utilizado el abuso del poder del Estado para afirmar su dominio. Sin embargo, se ha vuelto inconfundible que las acciones de este gobierno UDP son arbitrarias, de mala reputación y deshonrosas. En la última debacle, la CCJ dictaminó que la toma arbitraria y unilateral de los registros del BISL por parte del GOB fue “incompatible con las normas de buena gobernanza, en violación del deber de buena fe, contractualmente irrazonable, fundamentalmente injusto, un abuso del poder del Estado y, por lo tanto, contrario al Estado de derecho.”

El Tribunal Supremo de Belice debe ahora decidir cuáles son los daños y perjuicios pagaderos. Sin embargo, hay daños y perjuicios que no son tan fácilmente cuantificables. El golpe a la reputación de Belice como un lugar para hacer buenos negocios ha sido arrastrada una vez más por el fango. La buena gobernanza en el Derecho contractual significa la contratación con las partes de buena fe, de manera justa y honesta. En el caso de Belice, no se puede confiar en que el actual Gobierno cumpla con este deber ni de que defienda el espíritu de su propia Constitución con ningún grado de integridad u objetividad.

Este Primer Ministro tiene una larga lista de chapucerías judiciales. Cada una de ellas ha tenido un costo alto para el pueblo de Belice, en algunos casos todavía no hemos visto la factura que ya sabemos que debe pagarse. La verdad es simple, cada vez que el Primer Ministro flexiona su poder, viola las Leyes y la Constitución de Belice y pierde el litigio consecuente. Belice gana entonces otro ojo morado en la comunidad internacional. Casi hemos perdido toda credibilidad como opción viable para la inversión internacional. No ha habido un desarrollo significativo de la industria ni una afluencia de inversión extranjera en el país simplemente porque no hay confianza ni garantía de buena gobernanza en este país. Incluso frente a la derrota total, Barrow continúa ignorando petulantemente el Estado de Derecho y mintiendo. La afirmación del que el fallo judicial que el Presidente de la Corte Suprema, Benjamin, dio como regalo de despedida en relación con el gasto inconstitucional de 1,5 mil millones de dólares, es, de hecho, no vinculante porque se pronunció oralmente y no por escrito, es absurda. Esto es producto de la desesperación y además es un ejemplo de arrogancia y es una afrenta a nuestro sistema judicial.

El Primer Ministro ha declarado públicamente que está de luto por Belice… Ha estrangulado la economía, mutilado el sistema de salud, abandonado la agricultura, humillado nuestro servicio público, apaleado a nuestro poder judicial. Ahora llora sobre el cadáver que se prepara para dejar suponiéndole muerto. Barrow ha asestado muchos golpes mortales, la salida de los bancos comerciales internacionales, la pérdida de servicios bancarios corresponsales, la violación del estado de derecho y la afrenta a la constitución y el gasto criminal de más de 1,5 mil millones de dólares. Sin embargo, a pesar de la deuda agobiante y la notoriedad de las estafas de fraude internacional, ¡Belice puede estar abajo pero ciertamente no está vencida! Belice no te extrañará cuando nos dejes, Sr. Barrow. Belice no se lamentara, se regocijará al liberarse del pesado albatros que ha llevado al cuello estos últimos doce años. ¡Juntos reconstruiremos un Belice que funcione para todos nosotros!