¡Practica Lo Que Predicas!

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El UDP ha perdido hace tiempo la capacidad de sorprendernos.  Su capacidad de decepcionarnos, sin embargo, se ha visto magnificada exponencialmente por estos tiempos de crisis.  Todos podemos estar de acuerdo en que la pandemia provocó que las grietas ya presentes en el sistema de salud pública y las del tejido socioeconómico se convirtieran en grandes agujeros.  Nuestra clase media beliceña, el corazón palpitante de nuestra economía, está desapareciendo en este abismo.  Muchas familias están perdiendo sus casas, incapaces de pagar sus hipotecas porque hace cinco meses que perdieron su empleo.  Muchas familias de bajos ingresos están a punto de ser desalojadas porque no pueden pagar el alquiler y muchas más temen que les corten los servicios públicos por falta de pago.  Las perspectivas de las economías más grandes y poderosas son sombrías.  Es lógico que Belice, clasificado como un PEQUEÑO ESTADO INSULAR EN DESARROLLO (PEID), sienta el impacto socioeconómico aún más severamente.  Nuestros problemas, sin embargo, no comenzaron con la pandemia, se han estado gestando durante doce largos años.

La Honorable Carla Barnett ha sido un miembro clave en la administración del UDP y una Senadora y Ministra de Estado en el Ministerio de Finanzas.  En estos últimos cuatro años la ministra Barnett ha tenido todas las oportunidades para detener el imprudente peligro para nuestra economía, pero se ha negado a hacerlo.  Ha sido cómplice de la violación y el saqueo del erario.  Se ha mantenido al margen mientras la transparencia, la rendición de cuentas y la debida diligencia se arrojaban por la ventana.  Peor aún, ha permanecido en silencio aun al ver como innumerables hombres, mujeres y niños se hundían más profundamente en la pobreza que ella, por acción y por omisión, ayudó a crear.

La Dra. Barnett se ha puesto de pie en un escenario internacional y ha dado la actuación de su vida.  Se ha mostrado santurrona al tiempo que ha fingido que la pandemia y el cambio climático son las causas fundamentales del desastre financiero al que se enfrenta Belice como país.  Ha pedido que estos países se pongan “en nuestros zapatos” con un rostro audaz y desnudo.  ¿No puede la Dra. Barnett oler el hedor de la corrupción que la persigue a ella y a cada uno de los actuales ministros del gabinete?  Su recuerdo selectivo de los acontecimientos no le permite recordar todo el dinero de Petro Caribe despilfarrado, los millones desperdiciados en litigios innecesarios, el gasto gubernamental ilegal de préstamos, los millones que los beliceños pagaron en exceso por las empresas nacionalizadas.

La ministra Barnett no hizo nada para detener el amiguismo ni la corrupción.  Debería prestar atención a sus propios consejos.  Póngase señora en el lugar del campesino, del beliceño normal o incluso de los pequeños monstruos.  Hemos sentido los efectos del cambio climático durante años, pero este gobierno UDP no hizo nada por el campesino.  Los productos se han podrido en los campos o se han marchitado y han muerto y usted no ha hecho nada.  No ha habido ningún movimiento para hacer a Belice resistente al clima ni a las finanzas.  Eso es el trabajo del Ministerio de Finanzas y de la Honorable Carla Barnett.  Ella ha fracasado rotundamente en su trabajo, pero lo que es peor, es que parece tan imperturbable y desvergonzada.  ¡Es irónico pedir empatía a la comunidad financiera internacional cuando no se puede practicar lo que se predica!