¡Le atina!

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La Zafra ha tenido un comienzo inestable.  La rápida respuesta y la voluntad política para trabajar estrechamente con los agricultores ha evitado la crisis que amenazaba con detener la cosecha de la caña antes de que comenzara.  Mientras la mayoría de la gente estaba en casa disfrutando de las largas vacaciones, el Ministro de Agricultura y su equipo técnico estaban sobre el terreno y trabajando duro para encontrar una salida del caos creado por la Junta de Control de las Industrias Azucareras y el Comité de Producción de Caña de Azúcar.  Parece que hace unos meses, bajo aquellos que no serán nombrados… estas Juntas prepararon estimaciones de producción, sea cuotas para la cosecha de este año.  Desafortunadamente, esa fórmula castiga a los que no cumplieron con su cuota de producción el año anterior.  El déficit se redistribuye entonces entre los agricultores, beneficiando a los que cumplieron su compromiso el año anterior y que son generalmente los gigantes de la industria.  ¿Sorprendería a alguien saber que uno de los mayores cultivadores de caña del país es en realidad BSI/ASR?  Muchos beliceños no se dan cuenta de que en realidad no sólo son dueños de la fábrica que procesa la caña de azúcar, sino que también son agricultores.  Los agricultores que compiten con los beliceños por las cuotas de entrega, algunos dirían, con una ventaja injusta.

Los últimos años han sido duros para los agricultores.  La producción de caña de azúcar se ha visto afectada negativa y severamente por la sequía y las inundaciones de los últimos años.  Los agricultores que no han podido cumplir con sus cuotas han sido los más afectados por el cambio climático.  Estos cambios en sus cuotas significarían que no se les habría permitido la entrega de producto este año y, de hecho, los obligaría a abandonar la industria que ha sido la columna vertebral de la economía del Norte durante décadas.  El Ministro de Agricultura ha ideado una estructura escalonada para dividir la cuota, si bien no es perfecta, no condena a quienes no han podido entregar la caña, dándoles una oportunidad de redención ahora que las condiciones son más favorables.  Incluso proporciona más cuota a los que sí entregaron incentivando aún más el trabajo duro.  Es un plan innovador e inclusivo que tiene en cuenta que estamos viviendo en circunstancias inusuales, y que el gobierno debe proporcionar soluciones que pongan a trabajar a más personas, no a menos. Aunque el azúcar ya no es el rey de la economía nacional, ya que el turismo hace tiempo usurpó su lugar, sigue aportando una buena cantidad de las tantas necesitadas divisas.  Todavía provee estabilidad económica al Norte y es una parte importante y profundamente arraigada de la cultura y tradiciones del Norte de Belice.  A la luz de la pandemia, esta industria debe ser preservada y sus partes interesadas más vulnerables deben ser alentadas y apoyadas.  Esta industria proporciona empleo a cientos de familias que, debido al actual clima económico no tienen otro recurso.

Es alentador tener finalmente un Ministro de Agricultura que le atina.  El honorable José Abelardo Mai, entiende lo que esta industria significa para el Norte y para los miles de personas que dependen de ella para su sustento directa e indirectamente. Tal vez, porque también ha sido el suyo, conoce la lucha, el trabajo duro y las agallas que se necesita para cultivar la caña de azúcar.   Mientras que algunos alcanzan el azúcar para endulzar su café matutino sin pensarlo, el Honorable Mai sabe lo que se necesita para llegarlo allí, y puede apreciar que el camino no siempre es dulce y fácil, pero para los cañeros como él, ciertamente siempre vale la pena.