Distracciones, Señuelos y Farsas.

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Esta semana, la Oficina del Primer Ministro anunció el nombramiento de una Comisión para investigar la venta de activos.  El trío encargado de esta urgente e importante tarea es el presidente E. Andrew Marshalleck S. C., el representante del Sindicato de Servicios Públicos, Luke Martínez, y el de la Cámara de Comercio e Industria de Belice, Marcello Blake.  El alcance de la investigación abarca los procedimientos y procesos de venta de activos.  También tratará de verificar si se observaron los procedimientos, las normas, los reglamentos y las mejores prácticas, o si hubo alguna irregularidad o mala acción en la venta de activos.  Esta Comisión ha recibido el mandato de identificar los casos de abuso, despilfarro, mala gestión, fraude o corrupción, así como a los responsables, con el fin de recuperar los activos y emprender acciones penales o civiles.  Es comprensible que la pasada administración se haya alarmado cada vez más y haya salido con cortinas de humo a toda máquina y con todo su surtido de distracciones, señuelos y farsas.

En la rueda de prensa organizada por la oposición el viernes 21 de enero de 2021 se respiraba un frenético ambiente de nerviosismo. Fue una modalidad plena de zafarse y desviar, ya que el LOO (líder de la oposición) se separó rotundamente de la administración anterior de su partido. En su prisa para asumir su nuevo papel en el gobierno debe haber olvidado que no hace mucho tiempo, él también formaba parte del Gabinete que tiene la responsabilidad colectiva de todas y cada una de las decisiones, chapuzas y errores. Parece entonces que el rechazo a los propios es una de las jugadas favoritas en el libro de reglas del UDP, habiendo sido una táctica utilizada durante mucho tiempo por el anterior líder del UDP. Esto también explicaría el enorme peso que lleva sobre los hombros el representante del área de Mesop. Los beliceños ya no tienen paciencia para estar recordando la historia familiar melancólica y melodramática del Representante de Área a la costa del tiempo del Pueblo. Shyne afirma que su historia familiar personal le produce una profunda tensión emocional. De hecho, ha sabido sacar provecho de ella generosamente canalizándola en su carrera ganadora de un Grammy, de un disco de platino y de millones de dólares, como suele recordarnos con frecuencia. Sería mucho más beneficioso que contratara los servicios de un terapeuta en lugar de desahogarse y proyectar sus sentimientos, en Belmopan, sobre sus problemas latentes con su padre.

Los problemas que nos ocupan son mucho más acuciantes. Covid-19 vino a dejar nuestra ya devastada economía hecha pedazos. Nuestra situación se ha hecho más vulnerable porque la pasada administración se empeñó en ofrecer arreglos cosméticos y superficiales en aras de la óptica. Hubo más esfuerzo y energía en hinchar los contratos que en garantizar el valor del dinero gastado o la seguridad de los usuarios de las instalaciones deficientes construidas. En los últimos trece años hemos construido muchos más complejos deportivos que hospitales, y nuestro único hospital de referencia no ha contado con el personal ni el mantenimiento adecuado. El KHMH y otros hospitales están invadidos por la fauna y las plagas o se están cayendo a pedazos.

Las industrias agrícolas de Belice y la seguridad alimentaria no fueron una prioridad, por lo que no se aplicaron medidas de resiliencia contra el cambio climático ni las fuerzas del mercado. En la última administración, el apoyo a los agricultores de este país ha sido casi inexistente. Se ha denunciado que el anterior Ministro de Obras puso los recursos de ese ministerio a su disposición personal, utilizando la maquinaria, el personal y el combustible en sus extensas fincas. El estado de nuestras carreteras secundarias y rurales es deplorable, y nuestros agricultores tienen dificultades para sacar sus cosechas. Las obras que se están realizando ahora son para ayudar al sector agrícola en sus entregas y producción. Esta inversión contribuirá a estimular nuestra economía y ayudará a los agricultores a poner comida en su mesa y en la nuestra. Prestar un millón al día para despilfarrarlo o pedirlo prestado para invertirlo con criterio y prudencia es una lección más que papi no te enseñó.